Principal Sobre mí
por cristinica

Hace treinta y seis años, los Reyes Magos me regalaron un libro de tela con animales de colores. Ese fue el instante en el que comenzó mi aventura literaria. A partir de ese momento, gracias a una tía que me leyó cientos de cuentos y a un padre que compra, almacena, cuida y rescata todos los libros que se cruzan en su camino, me convertí en devoradora de historias. Muy poco después, empecé a soñar con engendrar las mías propias.

Guardo entre bambalinas algún cuento que escribí de niña, en los que siempre aparecían mi hermano y mis primos, media docena de diarios secretos y cientos de cartas perfumadas, tan famosas entre los adolescentes de los noventa. Estudié Periodismo porque todavía no existe una carrera universitaria que enseñe el oficio de escritor (aunque a escribir se aprenda, como a todo lo demás) y ejercí de redactora y reportera durante siete años en prensa, televisión y radio. Después, dediqué otros tres a recomendar autores y lecturas en una librería. Todavía no sé cuál de esos dos oficios me gustó más.

A los veintisiete años, cuando mi vida parecía rodar con éxito al ritmo que marcaba el mundo, me perdí sin saber cómo ni por qué en mi propio camino y me alejé de todo lo que importaba, incluidas las letras. Aunque tardé mucho tiempo en darme cuenta, fueron esas mismas letras que abandoné las que me ayudaron a recuperar la salud y la cordura. Me dieron el impulso y la historia para forjar mi primera novela en solitario, Puta Loca, una novela de ficción basada en mi experiencia como paciente en Psiquiatría y que ya va por su séptima edición.

Antes había participado en varias recopilaciones de relatos: Memorando, Presente de Palabras, Inmortal I, Inmortal II y Calíope. Además, junto a la autora aragonesa Carmen Arroyos, hemos dado vida a Diez, una novela con protagonistas zaragozanos y ambientada en la plaza del Pilar.

Actualmente me dedico a la corrección profesional, imparto clases de escritura emocional y creativa en la Asociación Literaria Singular, organizo la Feria del Libro de Jatiel y trabajo en la escritura de dos novelas. Mi mejor y mayor ocupación, sin embargo, es ser mamá de dos granujas de dos y cuatro años.

Un apunte más: mis abuelas me llamaban Cristinica y por eso firmo mis obras con esa extensión cariñosa de mi nombre

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